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YO NACÍ SALMÓN

   ¿Sabéis esas personas especiales que se cruzan en tu vida y siempre aparecen en momentos clave? Pues yo soy una de ellas, jajaja. Es broma.

   Yo conozco a una de esas personas.  Lo curioso del tema, es que siempre coincidimos en el mismo lugar (sin quedar),  no es un sitio al que ni él ni yo vayamos todos los días, ni siquiera tenemos los mismos horarios. Nunca hemos dicho de quedar tampoco, peeeero aparecemos ambos en el momento preciso. Y el momento solitario del café se termina convirtiendo en un café a dos, con conversaciones de no más de 15 minutos de las que hablamos con total sinceridad, sin tapujos, y ambos terminamos siempre comentando la jugada:

  • ¿Te das cuenta de que acabamos de tener otra de nuestras conversaciones enriquecedoras? Así como si nada y sin proponérnoslo.

   El caso es que hace unas semanas me lo encontré y estuvimos hablando de lo difícil que es a veces ser fiel a tus principios, mantenerte siempre en ellos, y de repente me dijo:

  • A ver Helena, es que tú has nacido salmón y yo siempre te he admirado por eso.

   Imaginad mi cara… “siempre te he admirado por eso” wow. ¿Qué me estás diciendo? ¿y salmón por qué? Fue mi primera pregunta, claro.

   Y os prometo que nunca jamás me había sentido más comprendida que cuando me dio la explicación:

  • Claro Helena, tú has nacido salmón y morirás salmón. Los salmones se pasan la vida nadando a contracorriente hasta llegar al mar, sorteando todo tipo de dificultades. Y tú siempre has sido así, has ido a contracorriente, con tus principios por delante, abriendo muchos caminos y viéndote sola en muchos momentos y aún así has seguido nadando.

    No voy a entrar en detalles porque lo que quiero contaros no es la conversación (que me la guardo para mí, como todas las que tenemos).  Ni hablaros de mí porque eso también me lo guardo. Simplemente quería compartir con vosotros este momento y el cómo me sentí.

   Deciros que efectivamente ser salmón no es nada fácil, que se pasa mal pero que cuando sales a flote y ves que no te has movido de tu escala de valores y te has mantenido fiel a tus principios ya te pueden “meter al horno” si quieren, porque la satisfacción de ser tú mism@ es muy grande.

   Yo he recibido portazos literales y portazos emocionales, he sido la rara, la chunga, la que siempre lleva la contraria, la diferente… Pero siempre he estado súper orgullosa de mi forma de ser, y de luchar por lo que quiero y pienso y de nadar a contracorriente, de ver más allá de mis ojos y darme cuenta de que en la vida no hay un único camino que hay muchos, si otros no los ven o no los quieren ver es su problema.

   Seamos nosotros mismos chic@s, que no tenemos nada que perder y sí mucho que ganar, que los que se aparten será porque no tienen que estar  y que repases de vez en cuando tu escala de valores, que a veces se nos olvidan y no está de más revisarlos y tomar conciencia de quiénes somos y dónde estamos.  

   Haz lo que te nazca, sigue tu camino, cumple tus sueños, sin pensar en lo que los demás digan, ellos no van a vivirlos así que no dejes que  te frenen. Y los que se quieran ir de tu lado, que cierren la puerta al salir.

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