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TEMPORADA OTOÑO - INVIERNO

  

   Cambio de temporadacambio de armario… ¡Qué pereza!. Cada vez que tengo que cambiar la ropa de invierno a verano y de verano a invierno, me tiembla todo

   ¿Y por qué digo que me tiembla todo? Pues no por el hecho de que haya que cambiar cosas de sitio ni organizar ¡me encanta organizar! soy muy organizadita yo jejeje, sino porque cada vez que hago el cambio de ropa de temporada se me remueven muchas emociones.

    Ayer mientras retiraba y organizaba ropa, me vinieron a la cabeza “flashazos” de cuando me la he puesto y pasé por muchos estados emocionales. Tenía ropa que me hizo reír, otra que me entristeció, otra que me recordó lo que se cambia ( y no por fuera, sino por dentro) , de un año para otro… fue como repasar un poco el pasado. Y me removí bastante. Sin querer estaba haciendo limpieza de ropa y de emociones.

   Me deshice de algunas prendas y otras la dejé en “cuarentena”. La ropa en “cuarentena” es la ropa de: mañana tranquila le doy una vuelta, a ver qué hago con ella. Y al día siguiente vi claro que me quedaba con un par de “prendas buenas”.

   Una vez solucionado el armario, me puse manos a la obra con mi coco. Tenía las baldas súper ordenadas, pero sobraban muchas “prendas”. Sobraban resentimientos, rabia, tristeza, sobraba pasado… y todo eso ocupaba un sitio en mi cerebro  que no dejaba espacio a buenos momentos, a relaciones sanas, a positividad, a presente.

   Cogí una bolsa grande y metí allí los pantalones, camisas y jerséis que ya no iba a utilizar y en otra bolsa metí, todos los pensamientos negativos, todas las rabietas y enfados, todos los momentos en los que yo me he dañado a mí misma y todas las relaciones tóxicas que he mantenido por no ser consciente del daño que me estaban haciendo.

   Después de pasarle un trapo a mi “armario”, dejé una balda arriba del todo donde puse momentos del pasado ¡que yo el pasado no lo borro!, lo ordeno, y en ella puse momentos y emociones positivas y agradables y también algunas no tan agradables que me han ayudado y de las que he aprendido mucho. Pero esa balda como he dicho, se ha quedado arriba del todo, al fondo.

   Este año he retirado muchas más «prendas» que otras veces, lo cual me hace sentir más libre (si cabe) y más contenta por ver todo lo que he conseguido, por ver todo lo que he “crecido” por ver que estoy donde quiero estar y aunque este vez se me haya un poco la “visa” en ello,  ha merecido la pena pasar el trapo y ordenar baldas.

   La ropa ya está repartida porque nunca la tiro, hay gente que por desgracia lo necesita y mucho, y otra la doy para reciclar. Lo que sí que hago es cerciorarme siempre de entregar esa ropa a personas que sé que no se la voy a volver a ver, porque esos recuerdos ya no los quiero.

   Dicen que lo que no has utilizado en un año, ya no lo vas a utilizar y puedes retirarlo. Yo sigo mi propia premisa y eso lo hago con las “prendas” que me hacen dudar, el resto fuera, fuera de mis armarios (de ambos).

– Y lo que tengo muy claro es que en la vida, no hay cambio malo, sea del tipo que sea –

 

      

  

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