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A POQUITOS

  

   ¡Me encanta esta expresión! Se la cojo “prestada” a una amiga mía que mas que una amiga es un ser mágico de esos que aparecen en tu vida.

   Ella pertenece a una cultura totalmente diferente a la mía, y hablar con ella es aprender porque aunque no sepa de este mundillo de la Inteligencia Emocional, ni le interese como tal el tema, ella en sí, es toda Inteligencia Emocional.

   ¿Cuántas veces te has puesto un objetivo que no has conseguido? ¿Cuántos 31 de diciembre con toooda la ilusión del mundo has hecho una lista de objetivos para el año nuevo que luego no has conseguido?.  ¿Cuántos días 1 de Septiembre después del verano has dicho? “Hoy empiezo”. Y digo 1 de septiembre porque para mí el año comienza el 1 de septiembre, cuando todo se revoluciona después del verano y parece que tenemos que entrar de cabeza en la “rutina” (vaya vaya lo que acaba de aparecer “rutina”, pero de esto hablaré en otro post)

   No hay nada malo en ponerse objetivos en la vida, al contrario es algo buenísimo, sanísimo. Son un chute de energía que nos pone en marcha, que nos lleva a ilusionarnos, que nos enciende toda la química que tenemos en el cerebro y nos sentimos a tope, hasta la autoestima se pone en modo pavo real.

   Hasta aquí todo bien. Todos contentos. El primer día te levantas a tope, ¡A por ello! te dices, y empiezas a trabajar en tu objetivo.

   Segundo día… lo mismo. Tercero, cuarto, quinto…. 1ª semana superada ¡SIIIII!.

   Comienza la segunda semana…. Ya el lunes, casi que no tienes tiempo, estoy cansad@ o, ha sido una semana dura. Lunes, pereza (otro palabro interesante)… martes, ayer no fui y hoy…. tengo una reunión. Miércoles, vuelvo a mi objetivo con la misma fuerza que el primer día. Yo puedo ¡SIIII!

   Pues no, al final lo dejamos. 

   ¿Qué ha pasado? Hemos pasado de estar completamente ilusionados a estar completamente frustrados. Pero además en dosis altas, la frustración nos lleva a la tristeza… y a la desilusión. Maaaal.

   Lo que ha pasado es que cuando nos ponemos objetivos apuntamos muy alto. ¿Quieres hacer la media maratón? Perfecto, te animo, pero si no has corrido tanto en tu vida o hace tiempo que no entrenas, el objetivo final es la media maratón, pero el objetivo presente e inicial, es comenzar a entrenar poco a poco. Tendremos que empezar caminando, después pasaremos a correr unos minutos, iremos aumentando el tiempo, etc… Y todo esto teniendo en cuenta que los objetivos han de pasar un proceso y llevan un tiempo.

   El ejemplo es para hacer la media maratón física, pero cualquier objetivo vital es una media maratón. Tenemos que empezar como dice mi gran amiga “A POQUITOS” y si es necesario pedir ayuda, para eso estamos los coach en este caso, para acompañaros en vuestros objetivos.

   ¡Ah! Y algo muy importante. PREMIARSE, según vayas dando pasos y consiguiendo esos objetivos iniciales prémiate, date un capricho, algo que te guste mucho. Porque así también te darás valor, valor a lo que estás haciendo y consiguiendo. Hay que premiarse y valorarse. Parece una tontería, pero créeme, no lo es.

Y recuerda: “EL VIAJE HACIA EL CAMBIO COMIENZA EN TÍ”

-HELENA DÍEZ MARTÍNEZ –

  

  

 

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